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Confiar en Dios y vivir con un corazón misericordioso

Si lees la  Biblia, te liberas


Por Alfonso Alvarez,www.laspalomastv.com


LA PALABRA DE HOY, MAS ABAJO, EXPLICADA, ESPIRITUALMENTE.



Lectura del libro de Jeremías (17,5-10):

Esto dice el Señor:

ESTO dice el Señor:
«Maldito quien confía en el hombre,
y busca el apoyo de las criaturas,
apartando su corazón del Señor.
Será como cardo en la estepa,
que nunca recibe la lluvia;
habitará en un árido desierto,
tierra salobre e inhóspita.
Bendito quien confía en el Señor
y pone en el Señor su confianza.
Será un árbol plantado junto al agua,
que alarga a la corriente sus raíces;
no teme la llegada del estío,
su follaje siempre está verde;
en año de sequía no se inquieta,
ni dejará por eso de dar fruto.
Nada hay más falso y enfermo
que el corazón: ¿quién lo conoce?
Yo, el Señor, examino el corazón,
sondeo el corazón de los hombres
para pagar a cada cual su conducta
según el fruto de sus acciones».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 1,1-2.3.4.6

R/. Dichoso el hombre
que ha puesto su confianza en el Señor

V/. Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche. R/.

V/. Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. R/.

V/. No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (16,19-31):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
«Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico.
Y hasta los perros venían y le lamían las llagas.
Sucedió que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán.
Murió también el rico y fue enterrado. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritando, dijo:
“Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas”.
Pero Abrahán le dijo:
“Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado.
Y, además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que los que quieran cruzar desde aquí hacia vosotros no puedan hacerlo, ni tampoco pasar de ahí hasta nosotros”.
Él dijo:
“Te ruego, entonces, padre, que le mandes a casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos: que les dé testimonio de estas cosas, no sea que también ellos vengan a este lugar de tormento”.
Abrahán le dice:
“Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen”.
Pero él le dijo:
“No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a ellos, se arrepentirán”.
Abrahán le dijo:
“Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se convencerán ni aunque resucite un muerto”».

Palabra del Señor.


EXPLICACION ESPIRITUAL:



EN LA PRIMERA LECTURA, Jeremías presenta dos imágenes muy claras:
quien confía solo en las fuerzas humanas es como un cardo en el desierto, seco y sin vida. En cambio, quien confía en el Señor es como un árbol plantado junto al agua, siempre verde y lleno de fruto. Esto significa que cuando nuestra vida está arraigada en Dios, podemos resistir las dificultades, las sequías espirituales y las pruebas de la vida.



EL SALMO 1, refuerza esta idea: el hombre que medita la ley del Señor y sigue sus caminos es bendecido, porque su vida está guiada por la verdad y la justicia.



EL EVANGELIO, según San Lucas nos presenta la parábola del rico y el pobre Lázaro. El hombre rico vivía rodeado de lujos, pero era indiferente al sufrimiento del pobre que estaba a su puerta. No fue condenado por ser rico, sino por cerrar su corazón y no practicar la misericordia.

Después de la muerte, la situación se invierte: Lázaro recibe consuelo y el rico experimenta sufrimiento. Jesús nos enseña que la vida presente es el tiempo para amar, compartir y escuchar la Palabra de Dios.



REFLEXION FINAL:

  • confiar en Dios transforma nuestra vida;

  • escuchar su palabra nos guía;

  • y la verdadera fe se demuestra en la compasión hacia los más necesitados.

Hoy el Señor nos invita a examinar nuestro corazón. ¿Estamos poniendo nuestra confianza solo en lo material o en Dios? ¿Somos indiferentes al sufrimiento de quienes están cerca de nosotros?

Quien vive unido a Dios y practica la misericordia se convierte en ese árbol junto al agua que siempre da fruto.

🙏 Que hoy podamos confiar más en el Señor y abrir nuestro corazón a los demás.


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