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Si lees la Biblia, te liberas

Por Alfonso Alvarez, www.laspalomastv.com

12 de marzo del 2026

LA PALABRA DE HOY, MAS ABAJO, EXPLICADA, ESPIRITUALMENTE.


Lectura del libro de Jeremías (7,23-28):

ESTO dice el Señor:
«Esta fue la orden que di a mi pueblo:
“Escuchad mi voz, Yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo. Seguid el camino que os señalo, y todo os irá bien”.
Pero no escucharon ni hicieron caso. Al contrario, caminaron según sus ideas, según la maldad de su obstinado corazón. Me dieron la espalda y no la cara.
Desde que salieron vuestros padres de Egipto hasta hoy, os envié a mis siervos, los profetas, un día tras otro; pero no me escucharon ni me hicieron caso. Al contrario, endurecieron la cerviz y fueron peores que sus padres.
Ya puedes repetirles este discurso, seguro que no te escucharán; ya puedes gritarles, seguro que no te responderán. Aun así les dirás:
“Esta es la gente que no escuchó la voz del Señor, su Dios, y no quiso escarmentar. Ha desaparecido la sinceridad, se la han arrancado de la boca”».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 94,1-2.6-7.8-9

R/. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor:
«No endurezcáis vuestro corazón»

V/. Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos. R/.

V/. Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía. R/.

V/. Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras». R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (11,14-23):

EN aquel tiempo, estaba Jesús echando un demonio que era mudo.
Sucedió que, apenas salió el demonio, empezó a hablar el mudo. La multitud se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron:
«Por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios, echa los demonios».
Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo. Él, conociendo sus pensamientos, les dijo:
«Todo reino dividido contra sí mismo va a la ruina y cae casa sobre casa. Si, pues, también Satanás se ha dividido contra sí mismo, ¿cómo se mantendrá su reino? Pues vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú. Pero, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.
Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros, pero, cuando otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte su botín.
El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama».

Palabra del Señor.


EXPLICACION ESPIRITUAL:

 EN PRIMERA LECTURA del libro de Jeremías, el Señor recuerda a su pueblo que desde el principio les pidió algo muy sencillo pero profundo: escuchar su voz y caminar según sus caminos. Dios prometía ser su Dios y que ellos serían su pueblo. Sin embargo, el pueblo prefirió seguir sus propias ideas y los deseos de su corazón obstinado. A pesar de que Dios envió profetas constantemente para corregirlos, no quisieron escuchar. Esta actitud llevó a que desapareciera la sinceridad y la fidelidad en medio del pueblo.



EL SALMO, refuerza este mensaje con una invitación clara:
“Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: no endurezcáis vuestro corazón.”
Es una llamada a reconocer a Dios como nuestro creador y pastor, a acercarnos a Él con humildad y gratitud. El salmista recuerda lo ocurrido en el desierto, cuando el pueblo puso a prueba a Dios a pesar de haber visto sus maravillas. El corazón endurecido es aquel que se cierra a la verdad y a la acción de Dios.



EN EL EVANGELIO según san Lucas, Jesús expulsa a un demonio y libera a un hombre que era mudo. La multitud queda admirada, pero algunos, en lugar de reconocer el poder de Dios, lo acusan de actuar con el poder de Belzebú. Jesús responde mostrando lo absurdo de esa acusación: un reino dividido contra sí mismo no puede mantenerse. Si Él expulsa los demonios por el poder de Dios, entonces significa que el Reino de Dios ya está presente.

Jesús concluye con una afirmación muy fuerte:
“El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama.”
Con esto nos enseña que la fe no puede ser indiferente o tibia. Seguir a Cristo implica tomar una decisión clara, reconocer su obra y colaborar con su Reino.



REFLEXION FINAL:

Estas lecturas nos hacen una pregunta muy profunda: ¿estamos realmente escuchando la voz de Dios? Muchas veces, como el pueblo de Israel, podemos conocer la palabra de Dios pero preferimos seguir nuestras propias ideas, intereses o comodidades. El peligro es que el corazón se endurezca y dejemos de reconocer la acción de Dios en nuestra vida.

Jesús nos recuerda que el Reino de Dios está actuando entre nosotros. Cada gesto de liberación, cada obra de amor, cada paso hacia la verdad es signo de ese Reino. Pero para verlo necesitamos un corazón abierto, humilde y dispuesto a creer.

Hoy la invitación es clara: escuchar a Dios, no endurecer el corazón y decidir caminar con Cristo, porque solo con Él encontramos la verdadera libertad y la plenitud de la vida.

🙏 Que hoy podamos decir con sinceridad:
“Señor, ayúdame a escuchar tu voz y a seguir tu camino.”

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