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Dios quiere habitar entre su pueblo

 

Si lees la Biblia, te liberas

Por Alfonso Alvarez, www.laspalomastv.com

LA PALABRA DE HOY, MAS ABAJO, EXPLICADA, ESPIRITUALMENTE.


Lectura del primer libro de los Reyes (8,1-7.9-13):

En aquellos días, Salomón convocó a palacio, en Jerusalén, a los ancianos de Israel, a los jefes de tribu y a los cabezas de familia de los israelitas, para trasladar el Arca de la Alianza del Señor desde la Ciudad de David (o sea Sión). Todos los israelitas se congregaron en torno al rey Salomón en el mes de Etanín (el mes séptimo), en la fiesta de los Tabernáculos. Cuando llegaron los ancianos de Israel, los sacerdotes cargaron con el Arca del Señor, y los sacerdotes levitas llevaron la Tienda del Encuentro, más los utensilios del culto que había en la Tienda. El rey Salomón, acompañado de toda la asamblea de Israel reunida con él ante el Arca, sacrificaba una cantidad incalculable de ovejas y bueyes. Los sacerdotes llevaron el Arca de la Alianza del Señor a su sitio, el camarín del templo, al Santísimo, bajo las alas de los querubines, pues los querubines extendían las alas sobre el sitio del Arca y cubrían el Arca y los varales por encima. En el Arca sólo había las dos Tablas de piedra que colocó allí Moisés en el Horeb, cuando el Señor pactó con los israelitas al salir del país de Egipto, y allí se conservan actualmente. Cuando los sacerdotes salieron del Santo, la nube llenó el templo, de forma que los sacerdotes no podían seguir oficiando a causa de la nube, porque la gloria del Señor llenaba el templo. Entonces Salomón dijo: «El Señor quiere habitar en las tinieblas; y yo te he construido un palacio, un sitio donde vivas para siempre».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 131, 6-7. 8-10

R/. Levántate, Señor, ven a tu mansión

Oímos que estaba en Éfrata,
la encontramos en el Soto de Jaar:
entremos en su morada,
postrémonos ante el estrado de sus pies. R/.

Levántate, Señor, ven a tu mansión,
ven con el arca de tu poder:
que tus sacerdotes se vistan de gala,
que tus fieles vitoreen.
Por amor a tu siervo David,
no niegues audiencia a tu Ungido. R/.

Segunda Lectura

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,53-56):

En aquel tiempo, cuando Jesús y sus discípulos terminaron la travesía, tocaron tierra en Genesaret, y atracaron. Apenas desembarcados, algunos lo reconocieron, y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas. En la aldea o pueblo o caserío donde llegaba, colocaban a los enfermos en la plaza, y le rogaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto; y los que lo tocaban se ponían sanos.

Palabra del Señor.


EXPLICACION ESPIRITUAL:

En el primer libro de los Reyes vemos a Salomón llevando el Arca de la Alianza al templo. No es solo un traslado solemne: es la certeza de que Dios decide quedarse, habitar en medio de su pueblo. La nube que llena el templo es signo de su presencia viva, misteriosa, que desborda todo cálculo humano. Dios no se deja encerrar, pero acepta morar donde hay un corazón que lo acoge.

El salmo recoge ese deseo profundo: «Levántate, Señor, ven a tu mansión». No es solo un lugar físico; es una súplica que nace del alma creyente que anhela la cercanía de Dios, su consuelo, su guía.

En el Evangelio, esa presencia de Dios ya no está en un arca ni en un templo, sino en Jesús mismo. Él pasa por aldeas y plazas, y basta tocar el borde de su manto para sanar. Aquí se revela algo hermoso: Dios no solo habita entre su pueblo, se deja tocar, se acerca al dolor humano, responde a la fe sencilla.

Hoy la Palabra nos invita a preguntarnos:

  • ¿Dónde estoy dejando que Dios habite en mi vida?

  • ¿Me acerco a Jesús con confianza, aunque sea “tocando el borde de su manto”?

  • ¿Reconozco su paso sanador en lo cotidiano?

Dios sigue buscando una morada. Ya no de piedra, sino un corazón abierto, humilde y confiado. Allí quiere quedarse… y sanar.

🙏✨

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